La biblia escrita por un vitricida
31- Ustedes, por su parte, aspiren a los dones más perfectos. Y ahora yo les mostraré un camino más perfecto todavía...
Aunque yo hablara todas las lenguas de los hombres y entendiese a fe cierta el dogma de los intelectuales sin corbata que con su afán de pulverizar la conciencia colectiva de un pueblo, es decir, su cultura, destruyen la sacralización de la poesía popular (la del poeta enérgico que infla sus pulmones con la vehemencia y la demencia y la ginebra necesarias), si no tengo ironía, soy como una campana o un platillo que retiñe el oído idiota de los mal logrados sin hacerles comprender su futilidad. Aunque tuviera el don de la profecía y conociera todos los misterios y la ciencia de la drogomancia, aunque tuviera toda la fe, una fe ciega en el hombre y en su empresa capaz de trasladar las montañas hasta el bar más próximo, si no tengo ironía, no soy nada. Aunque repartiera todos mis bienes y mis males para alimentar a los pobres de corazón, a los estúpidos idealizantes e idealizados, a los burócratas crónicos y a los hipócritas nefastos que con ánimo de respaldar aquello del estamento clasista luchan por el bien del pueblo, pero ni bien llegan a su casa untan el dedo en la lata y se llevan todo el queso; aunque entregara mi cuerpo a las llamas con un cartel en la frente de socialista converso, compuesto y confeso y alentara mis banderas mientras la hoguera me derrite, si no tengo ironía, no me sirve de nada.
La ironía es paciente y es servicial, no es envidiosa ya que de su palma emana un chiste auto Hamlet, la ironía entiende sus propias limitaciones, no procede con bajeza como la risa del señor fascista, nada tiene que ver con la dictadura cultural a la que acostumbramos, ni se irrita por ésta, sino todo lo contrario, de suyo a la ironía no le pertenece el papel de juzgar de forma maniquea lo que le pertenece al canon y lo que emerge como sangre en potro desbocado: la ironía dignifica a la cultura como tal, como dignifica al hombre haciéndole participe de su naturaleza finita en su infinita limitación y en su infinita humanidad. La ironía no se jacta de absolver a los incompatibles marginados que produce el sistema, no bendice la inconsistencia del capitalismo ni se enorgullece de sí ya que no busca otro derrotero que ser eficaz en cuanto a la resaca, a la falsa virilidad machista, a las vicisitudes y a la impronta del dinero que halla su oscura apetencia en la muerte del alma humana. La ironía todo lo disculpa, todo lo cree, todo lo espera y todo lo soporta. La ironía no pasará jamás. La buena poesía acabará como acabó el barco ebrio de Rimbaud o como se marchitaron los pétalos de malignas flores de Baudelaire. Desaparecerán las ventas de anabólicos, drogas oscuras y otras hierbas no menos psicodélicas, por que nuestra psicodelia es imperfecta y las posibilidades de la poesía de hoy muy limitadas. Cuando llegue lo perfecto lo imperfecto cesará.
Mientras yo era un muchacho burgués, hablaba como un burgués, sentía y razonaba como un maldito capitalista, pero cuando me hice curda, deje la ropa limpia y las fragancias afrodisíacas, es decir, las miles de falsedades por las cuales el macho alfa enajenado vive y suspira. Ahora vemos como en un espejo, todo lo confuso que entra en el alma humana para hacerla consciente de su propio ego tridimensionado, pero cuando venga la verdad, lo único que veremos será el bolsillo roto de un ropaje que no llevamos, y también veremos al ser humano en su paz infinita, con su naturaleza hueca llena de huecos. Ahora conozco imperfectamente, luego vendrá la ironía y me abrirá los ojos y me mostrará cuanto de lo que no tengo y aún no carezco. En una palabra: puedes tener una mujer infiel, un galón de cerveza caliente y una cosecha de white rinho cien por ciento sativa pero si no tienes ironía, de nada vale la pena ya que de las virtudes antes mencionadas la más importante es la ironía...
1 comentarios:
hola, compañero, un saludo filoso y maldito desde la mitad del mundo. desde ecuador. Me ha gustado tu escrito y he tenido el atrevimiento de ponerte algo de mi poesía vitricida a continuación, que aproveche¡¡
Crispan los vidrios; y entonces
una flor con rocío etanólico
te penetra de 10 a 15 veces
entre la clavícula y el tascador inferior
cartuchos o floripos o estramonios, respectivamente
quedaran insertos en tu piel...
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